El frasco de la calma
Objetivo: crear un recurso propio para pasar de la agitación a la calma, y aprender a usarlo.
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Agrupamiento: individual · Materiales: un bote de plástico transparente por alumno, agua templada, purpurina, unas gotas de pegamento transparente o glicerina y cinta para sellar la tapa.
- Explica la metáfora: cuando estamos enfadados o nerviosos, la cabeza está como el frasco agitado; si esperamos y respiramos, todo se posa.
- Cada alumno prepara su frasco (agua, pegamento y purpurina) y sella bien la tapa con ayuda del adulto.
- Se practica: agitar el frasco y respirar despacio mientras la purpurina cae, hasta que el agua esté clara.
- Se acuerda cuándo se puede usar en clase (en el rincón de la calma, por ejemplo).
Consejo: Usa botes de plástico, nunca de cristal, y sella la tapa con cinta o silicona. Conecta la actividad con el semáforo de la calma si ya lo usáis.