El folio arrugado
Objetivo: hacer visible el daño que dejan las palabras hirientes, aunque después se pida perdón.
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Agrupamiento: gran grupo · Materiales: un folio por alumno.
- Cada alumno arruga su folio con fuerza mientras piensa en un insulto o burla que haya oído.
- Después se les pide que lo estiren e intenten dejarlo como estaba.
- Se reflexiona: el folio nunca vuelve a estar liso. Pedir perdón está bien, pero las marcas que dejan las palabras no desaparecen del todo.
Consejo: enlaza esta dinámica con vuestro trabajo de convivencia. Puedes ampliarlo con nuestra guía sobre cómo detectar el acoso escolar.